sábado, 23 de junio de 2012

 Ir a un encuentro no puede ser nunca escapar

El Perseguidor – Julio Cortázar (Alianza Cien, p. 42.)

En la inmediatez y el azar de Twitter, entro y leo una frase de @FedeLingua ¨..esto es efimero, ahora efimero, como corre el tiempo..¨

Recordé algo que tomé hace tiempo, cuando leí El Perseguidor por recomendación de @TaytoGonzalez. El personaje principal se pregunta:

¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio?­

¿No les intriga el tiempo? ¿Qué cosa será? Siempre me refugio en la verdad de mis teorías. Es muy útil tener teorías.

A continuación algo que tipeé y guardé del libro que estoy comentando. Habla de la seguridad, de las teorías... con el estilo fascinante y particular de Cortázar.


- Eso es lo que no entenderán nunca –me ha dicho-. Son como un mono con un plumero, como las chicas del conservatorio de Kansas City que creían tocar Chopin, nada menos. Bruno, en Camarillo me habían puesto en una pieza con otros tres, y por la mañana entraba un interno lavadito y rosadito que daba gusto. Parecía hijo del Kleenex y del Tampax, créeme. Una especie de inmenso idiota que se me sentaba al lado y me daba ánimo, a mí que quería morirme, que no no pensaba en Lan ni en nadie. Y lo peor era que el tipo se ofendía porque no le prestaba atención. parecía esperar que me sentara en la cama, maravillado de su cara blanca y su pelo bien peinado y sus uñas cuidadas, y que me mejorara como esos que llegan a Lourdes y tiran la muleta y salen a los saltos…
Bruno, ese tipo y todos los otros tipos de Camarillo estaban convencidos. ¿De qué, quieres saber? no sé, te juro, pero estaban convencidos. De lo que era, supongo, de lo que valían, de su diploma. No, no es eso. Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro. Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio bajo la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo… pero ellos eran la ciencia americana, ¿comprendés, Bruno? El guardapolvo los protegía de los agujeros; no venían nada, aceptaban lo ya visto por otros, se imaginaban que estaban viendo. Y naturalmente no podían ver los agujeros, y estaban muy seguros de sí mismos, convencidísimos de sus recetas, sus jergas, su maldito psicoanálisis, sus no fume y sus no beba… ah, el día en que pude mandarme mudar, subirme al tren, mirar por la ventanilla cómo todo iba para atrás, se hacía pedazos, no sé si has visto cómo el paisaje se va rompiendo cuando lo miras alejarse…
(…)
- Lo que pasa es que se creen sabios –dice de golpe-. Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo del a dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Ésas son las dificultades, las grandes dificultades. Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarte frío durante media hora. Realmente ese tipo no soy yo, en el primer momento he sentido claramente que no era yo, lo agarré de sorpresa, de refilón y supe que no era yo.

Espero que les haya gustado.

Un abrazo eterno,

Romi






martes, 5 de junio de 2012

Los portadores de sueños


Hoy les dejo esta hermosa poesía de Gioconda Belli

Los portadores de sueños
 
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida

que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.

Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,

atacados ferozmente por los portadores
de profecías habladoras de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua en el corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían

lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida

como también había engendrado
a los que inventaron la manera de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos

pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.

Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales

tuvieron algo que ver con esto.
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban
en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento

de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían

puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos

—imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos
—decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos
—murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos
—imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos
—decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos —murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder por eso no se extrañaban

también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías
y por eso defendían su vida aún con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños

que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piececitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos

desencadenó un cielo de arco iris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto

sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El simple gesto de un profesor en la vida de un alumno

En Pedagogía de la Autonomía, Freire cita un ejemplo personal. Vale la pena leerlo y reflexionar.

Para aquellos que estén familiarizados con el pensamiento de Bourdieu, creo que es un ejemplo útil para reflexionar sobre los gestos de los profesores y las vinculaciones con el poder hegemónico y las relaciones de dominación que se reproducen al interior de las escuelas.

Ahora, la cita:
A veces ni se imagina lo que puede llegar a representar en la vida de un alumno un simple gesto del profesor. Lo que puede valer un gesto aparentemente insignificante como fuerza formadora o como contribución a la formación del educando por sí mismo. En la ya larga historia de mi memoria nunca me olvido de uno de esos gestos de profesor que tuve en mi adolescencia remota. Un gesto cuya significación tal vez le haya pasado inadvertida a él, el profesor, y que tuvo importante influencia en mí. Yo era entonces un adolescente inseguro, con un cuerpo anguloso y feo, me percibía menos capaz que los otros, fuertemente inseguro de mis posibilidades. Estaba mucho más malhumorado que sosegado con la vida. Me irritaba fácilmente. Cualquier consideración de un compañero rico de la clase me parecía de inmediato un señalamiento de mis debilidades, de mi inseguridad.
El profesor había traído de su casa nuestros trabajos escolares y, llamándonos de uno en uno, los devolvía con su evaluación. En cierto momento me llama y, viendo y volviendo a ver mi texto, sin decir palabra, balancea la cabeza en señal de respeto y consideración. El gesto del profesor valió más que la propia nota de diez que le dio a mi redacción. El gesto del profesor me daba una confianza aún obviamente desconfiada de que era posible trabajar y producir. De que era posible confiar en mí, pero que sería tan equivocado confiar más allá de los límites como era en ese momento equivocado no confiar. La mejor prueba de la importancia de aquel gesto es que lo menciono ahora como si lo hubiera presenciado hoy. Y en verdad hace mucho tiempo que ocurrió…
Bibliografía:

FREIRE, P. Pedagogía de la Autonomía, siglo veintiuno editores Argentina, Buenos Aires, 2002. Pp. 43, 44.

jueves, 20 de octubre de 2011

De oportunidades....

"A veces, lo único que se necesita es una oportunidad."

Veo la última entrada de mi blog: 29 de mayo. Desde ese día hasta hoy pasaron meses, pero para mí fácilmente podrían ser años. Viví cambios muy importantes en mi vida. En el centro, una oportunidad.
 
Más que relatar lo que estoy viviendo, se me ocurre transmitir algunas casi certezas que tengo.
 
- hay oportunidades que llegan antes de tiempo: sirvieron para que me de cuenta de qué cosas debía mejorar y aprender. Por eso me preparé, no solo estudiando, sino trabajando en mi ser, tratando de ser una mejor persona cada día.
 
- hay oportunidades que pasan: agradezco que hayan pasado, lo que tengo hoy es mucho mejor.
 
- hay oportunidades que uno ansía: paciencia, saber esperar es casi una virtud.
 
- hay oportunidades que llegan en el momento justo, como en este que estoy viviendo: preparada, segura de haber elegido bien y, sobre todo, con la posibilidad de disfrutarlo.
 
Es que... a fin de cuentas ¿parte de vivir no se trata de elegir lo que nos apasiona y disfrutar?
 
Cito a una amiga que siempre me dice: "Hay puertas, solo hay que atreverse a girar el picaporte"
 
Que encuentres tu puerta.
 
Con todo mi cariño,
 
Romi

domingo, 29 de mayo de 2011

Una tarde de verano

Una tarde de verano saqué esta foto, la fecha dice: 27/01/11. La encontré recién, buscando otra cosa, se había deslizado en una carpeta. Casi al mismo tiempo, de un cajón se me cayó una tarjeta que guardo hace años. Tiene una foto de váyase a saber qué mar y unos árboles en primer plano, al pie se lee esta frase:


 "L'Amore è tutto, abbraccia tutti i tempi e tutti i luoghi, l'Amore è eterno."


martes, 3 de mayo de 2011

Relato en primera persona

Comparto con ustedes este relato en primera persona. Es una murga y se titula "Violencia".

La letra es fuerte. Mientras la escuchaba una frase vino a mi mente: "Todas las voces... todas"

http://noquierounblog.tumblr.com/post/5135197188/impulsado-por-la-impresionante-presentacion-de

¿Será posible suspender por un momento las dicotomías?

Abrazo,

Romina